La Curiosidad: la mirada hacia el otro

Posted by on sep 30, 2014 in Proceso | 1 comment

Curiositat 3No acostumbro a empezar los posts de mi blog dando definiciones sobre lo que quiero hablar y esta vez lo voy a hacer porque creo que es esencial para comprender totalmente la magnitud de lo que supone “la curiosidad”.

Sin afán de querer dar una definición de diccionario, la describiría como una actitud de genuino interés por lo que nos rodea.

Como otras actitudes, la curiosidad está presente en nosotros casi de manera innata cuando somos niños y niñas. Hay quien la sigue manteniendo a medida que se hace mayor. Y hay quien la deja abandonada por el camino de la vida, como si olvidara una maleta en alguna parte.

Maleta Justamente es recuperar esta maleta lo que propongo (para aquellos que la hayáis dejado atrás en vuestro camino de la vida). Si abrimos la maleta de la curiosidad, nos damos cuenta que nos ofrece regalos…

 

Como la inocencia en el momento de mirar las cosas.

O como la capacidad de sorpresa.

Las dos tienen la virtud de mirar algo como si fuera la primera vez que lo hicieras y hacerlo es un proceso que te obliga a fundirte en la experiencia de lo que tienes delante. Y cuando lo haces, te sientes más vivo y más presente. Y ahora voy un paso más allá llevándolo al mundo de la relación con los otros. ¿Te imaginas el impacto que tendría actuar de manera curiosa con las personas que te rodean? Me refiero no solo con aquellas que te son cercanas por estima o afinidad, si no también con aquellas con quien te topas durante el día a día: vecinos, compañeros de trabajo, la cajera del supermercado, personas de tu pueblo o barrio de la ciudad…

Mostrar curiosidad hacia los otros es tener interés por la persona como tal, como SER HUMANO. Es romper la monotonía de no mirar prácticamente ni a los ojos de quien tenemos delante para dar paso a indagar cómo es, qué hace, comprender qué está pensando o sintiendo. Es acercarse al otro. Y ya podéis deducir que el impacto que tendrá será la apertura por parte de la otra persona, quizás incluso la sorpresa porque un desconocido se interese por el otro, y a la vez una humanización de la relación.

La actitud de curiosidad sobre la que escribo aquí es similar a la que puedes tener cuando viajas a algún lugar desconocido. O la que tienes cuando empiezas a conocer a alguien. Desgraciadamente dejamos de tener esta actitud a medida que transcurre el tiempo, como si el tiempo fuera sinónimo de conocer perfectamente a alguien, como si ya no hubieran matices o aspectos desconocidos. Nada más alejado de la realidad. Igual que la vida da tumbos, las personas también los damos y en este vaivén cambian, sin olvidar las capas y capas que tenemos cada uno de nosotros.

Por tanto, te propongo “mirar más allá” de como miras habitualmente a las personas en tu día a día, salir de esta pequeña caja y recuperar la maleta de la curiosidad. Te dará la posibilidad de tener una percepción renovada, de aportar más vida, de descubrir cosas nuevas y te transformarás en un  explorador de lo humano y, por tanto, de la construcción de un tejido social más rico.

One Comment

  1. Molt bé Clàudia ! Interessant, ho posaré en pràctica.

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