Segundo aprendizaje fruto de la pandemia de Covid-19

Posted by on may 1, 2020 in Sin categoría | 0 comments

Segundo aprendizaje fruto de la pandemia de Covid-19

En algún momento durante la primera sesión de coaching con mis clientes, les digo que el coaching significa parar estés donde estés en tu vida. Parar te permite respirar profundamente y mirarte a ti mismo/a y a tu vida (mejor si lo haces de manera honesta y sin reproches). Éste es el paso necesario antes de sumergirte en la reflexión. Quizás te preguntes, ¿reflexión sobre qué? La respuesta es reflexión sobre tus circunstancias vitales, tú mismo/a y lo que quieres en tu vida.

Aunque nunca hayas experienciado un proceso de coaching, ahora, debido al confinamiento, tienes una gran oportunidad de vivenciar una parte de lo que implica el coaching, aunque solo sea un poco. El beneficio de esta situación es permitirnos dar un giro de atención del mundo exterior hacia a nuestro mundo interior. Nuestras sociedades nos empujan continuamente al mundo exterior provocando una pérdida de conexión con nuestras necesidades, valores y metas importantes que dan significado profundo a nuestra vida.

A través de la reflexión puedes tomarte el tiempo de (re)pensar sobre acontecimientos en tu vida, proceso que puede regalarte nuevas perspectivas o percepciones. También te puede llevar hacia un viaje de autodescubrimiento y aprendizaje sobre ti mismo. Si decides incorporar este nuevo despertar a tu vida, tus acciones (modo hacer) pueden estar construidas en base a aspectos conscientes y a tu intención (modo ser). Preguntas de reflexión que pueden surgir durante estos días son… ¿Dónde quiero estar? ¿Con qué valores fundamentales me conecta mi trabajo? ¿Qué me aporta alegría en mi día a día?

Solo cuestionándote y reflexionando sobre ti mismo puedes decidir cambiar el curso de áreas de tu vida que no te llenan.

Te dejo con un cuento Zen que ilustra muy bien porqué parar es importante.

Esta es la historia de un hombre y un caballo.

El caballo galopa rápido y parece que el hombre a caballo va a algún lugar importante. Otro hombre, de pie al lado del camino, grita, “¿Dónde vas?” a lo que el primer hombre responde, “No lo sé! ¡Pregúntale al caballo!” Ésta es también nuestra historia. Montamos a caballo, no sabemos dónde vamos y no podemos parar. El caballo es nuestro hábito que nos arrastra hacia delante incapaces de hacer nada.

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