¿Te has sentido esclavizado o esclavizada alguna vez a algo? A una idea

A una persona

A una creencia

A un sueño

Mis clientes sí y yo también. Y quizás quien esté leyendo estas líneas lo ha estado en algún momento de su vida. El problema de la esclavitud es la pérdida de libertad que conlleva, justamente su polo opuesto. Pérdida de libertad entendida como obsesión hacia el objeto hacia el cual te sientes esclavo, nublando incluso quien eres y qué quieres para ti en un momento en que aquella obsesión no te aporta nada.

Mientras que la esclavitud de personas fue abolida entre los siglos XVIII y XIX, la esclavitud de nuestras mentes y nuestros corazones sigue estando presente (a veces) en nosotros. Uno de los impactos de esto es que cuando estamos tan “enganchados” a algo nuestro radio de percepción se va reduciendo cada vez más, hasta el punto de que solo vemos como certeza o como único camino aquello que tenemos delante nuestro.

El siguiente grabado de uno de mis artistas preferidos, M. C. Escher, denota esto mismo que comento. Mientras a la persona le da la sensación de que avanza subiendo las escaleras, en realidad lo que hace es acabar dando vueltas en un mismo circuito, llegando allá mismo.

Escales Escher

¿Cómo romper este círculo vicioso? Aceptar que la situación en la que estás te hace sufrir, sea físicamente y/o psicológicamente, es el primer paso. A partir de aquí re-encontrarte con tus propios recursos y valores será como un barco que te permita navegar hasta otro lugar. El lugar que TÚ QUIERES.

Y… si piensas que necesitas a alguien para acompañarte en este viaje, cuenta conmigo, tu coach.