consciencia 1

La conciencia hacia uno mismo es el único punto de inicio posible hacia el camino del cambio y, si tienes coraje y te atreves a adentrarte en el bosque de ti mismo, también puede ser el camino de la transformación.

 Y, ¿qué se entiende por conciencia?

Mostrar atención hacia algo, en este caso, nosotros mismos. Si bien hay diferentes niveles de conciencia, aquí me referiré a los que se hallan en la superficie, sin entrar en la profundidad de la conciencia espiritual, que requiere de otros caminos para llegar a ella, como la meditación.

Como dice Deepak Chopra, médico indio, el cambio nunca es neutral: o bien conduce al crecimiento, al desarrollo y a la evolución, o bien en dirección contraria, hacia la decadencia, el deterioro y el desorden. La diferencia radica en cómo focalizamos nuestra atención, pues ésta es nuestra conexión con el campo de posibilidades infinitas.

Los seres humanos, al menos los que estamos impregnados de occidentalidad, habitualmente funcionamos con automatismos. Es decir, como si utilizáramos el mínimo combustible energético de nosotros mismos. Y el coste de esto es muy alto. Desde sentirte perdido en la vida, escoger relaciones poco sanas, dejarte llevar por la inacción del día a día, sobre-reaccionar con enfado ante situaciones intrascendentes, etc, etc…

Ser conciente comporta romper con esta inercia que nos puede llevar poco a poco a olvidar quiénes somos, cómo actuamos y qué queremos. En cambio, es optar por el auto-conoximiento y con él a la posibilidad de conectar y aprender de nosotros mismos (de nuestras reacciones, nuestros puntos luminosos y nuestros puntos oscuros).

La conciencia es un camino al despertar…

de la viveza,

de la creatividad que todos llevamos dentro,

de sentir que tienes la capacidad de escoger en tu vida y que ella no te  controla a  ti

y de la plenitud.

 

¿Piensas renunciar a ella?